La importancia de los controles de calidad en traducción

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on whatsapp

Hoy en día, mucha gente prefiere leer, escribir y adquirir productos y servicios en su propio idioma. Por ello, muchas empresas con presencia mundial necesitan localizar sus mensajes para las audiencias meta. La localización puede suponer un reto incluso para las empresas más experimentadas, y un mensaje mal traducido puede tener un impacto negativo en la acogida de un producto o convertirse en una situación bochornosa. A la hora de expandirse a nivel global, las empresas corren el riesgo de perjudicar su reputación si sus contenidos no se traducen adecuadamente.

En realidad, como en cualquier proceso humano, hasta los mejores traductores pueden cometer errores. Lo realmente importante es detectar esos errores y corregirlos antes de enviar la traducción al cliente. Por suerte, al igual que en otros sectores, la traducción cuenta con una serie de técnicas y procesos que ayudan a mitigar los posibles errores y a garantizar que los clientes queden satisfechos con las traducciones. Es lo que conocemos como control de calidad.

¿En qué consiste un control de calidad en traducción?

Un control de calidad, también conocido por las siglas QA en muchas industrias, es, básicamente, un proceso de revisión. En traducción, un control de calidad detecta los errores de un documento traducido.

En una primera fase, se realizan controles automáticos de calidad con la ayuda de herramientas de traducción asistida por ordenador. De esta forma, es posible localizar los errores que no son visibles al ojo humano, como es el caso de dobles espacios, el uso incorrecto de las mayúsculas o problemas de puntuación. Pero va mucho más allá: gracias a herramientas cada vez más inteligentes, podemos identificar problemas relacionados con traducciones incoherentes, términos prohibidos e incluso discrepancias entre el formato del texto origen y de la traducción.

No obstante, a pesar de que este tipo de tecnologías ha evolucionado de forma exponencial en los últimos años, no es capaz de detectar otro tipo de problemas relacionados con el tono, el estilo o el registro del lenguaje. De eso se encarga la segunda fase del control de calidad y, para ello, los proveedores de servicios lingüísticos trabajan codo con codo con revisores y correctores para asegurarse de que las traducciones tienen un tono uniforme y fluido.

Localizar y corregir los errores

Identificar los errores constituye solo una parte del control de calidad. De hecho, en los proyectos de traducción se ven implicados grandes equipos de colaboradores y los proveedores de servicios lingüísticos hacen un seguimiento de los problemas con sistemas de gestión de traducciones en lugar de intercambiar e-mails. Los traductores pueden ver qué trabajos necesitan su atención y entregarlos en ese sistema.

Cuando se conocen todos los problemas, llega la hora de solucionarlos. En algunos casos, se trata de una corrección muy simple, como eliminar un doble espacio o añadir un signo de puntuación que falta. En otros casos, como cuando no se ha conseguido interpretar el mensaje del texto o no se ha prestado atención suficiente al tono del original, es necesario un mayor esfuerzo.

Se cual sea la naturaleza del error, los gestores de proyectos necesitan estar seguros de que se han estudiado y solucionado todos los problemas antes de entregar el trabajo al cliente.

El uso de guías de estilo para revisar traducciones

Para revisar las traducciones de forma uniforme, muchos proveedores de servicios lingüísticos utilizan guías de estilo que ayudan a controlar el uso que se hace del lenguaje especificando cuestiones como el tono, el formato de los números, las unidades y las fechas, el estilo de los títulos, los subtítulos y más.

Muchos organismos, organizaciones e incluso gobiernos disponen de sus propias guías de estilo. Por ejemplo, la Guía de Estilo de la Comisión Europea está a disposición de los autores y traductores que trabajan en ella y, por ejemplo, indica la variedad idiomática que se debe usar.

En busca de un control de calidad eficaz y fiable

Como hemos visto, los controles de calidad en traducción se basan en una combinación de tecnológicas y factor humano para alcanzar un proceso más eficaz. Sin embargo, para un proveedor de servicios lingüísticos, mantener una calidad constante no es tarea fácil, sobre todo si se quieren ofrecer soluciones económicas y responder con agilidad a los requisitos del cliente.

Cada proyecto es un mundo, y los nuevos pueden suponer un reto al comienzo, especialmente si el cliente no dispone de un glosario o una memoria de traducción. En On Global, creemos que lo mejor es reflexionar detenidamente acerca de cada fase del proceso antes de poner en marcha el proyecto y subdividir el trabajo en pasos más manejables. Así, es posible delegar las tareas en las personas adecuadas y hacerles frente con la tecnología adecuada.

Si queremos que todo vaya bien, no podemos dejar de lado los deseos del cliente y sus necesidades, teniendo en cuenta que, muchas veces, lo que el cliente necesita no tiene por qué ser lo que pide. Los controles de calidad de traducciones deberían basarse en procesos detallados y en la tecnología, pero es vital añadir la percepción de la calidad que tiene el cliente a la ecuación.

¡Suscribase a nuestro newsletter!

Nuestro mejor contenido, directo a su casilla de correo electrónico.

Artículos Relacionados

Sedes

  • Nueva Dentro 33A bajo 01001, Vitoria-Gasteiz, País Vasco, España
  • C/Princep Jordi, 21 08014 Barcelona, Cataluña, España
  • +34 945 068 127
logo-on-global-footer
ue

© 2019 On Global Language Marketing SL. All rights reserved.
ES VAT registration number: B01422351